Lidia, una mujer de corazón abierto | Prédica para mujeres

Prédica cristiana escrita para mujeres sobre un corazón abierto: cómo Dios abrió el corazón de Lidia, cómo ella obedeció y cómo puso su casa al servicio de otros (Hechos 16).

Introducción

En el segundo viaje misionero, Pablo recibió una visión que lo llevó a cruzar a Macedonia:

«9 Y fué mostrada á Pablo de noche una visión: Un varón Macedonio se puso delante, rogándole, y diciendo: Pasa á Macedonia, y ayúdanos. 10 Y como vió la visión, luego procuramos partir á Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.» (Hechos 16:9-10)

Así, Pablo y sus compañeros llegaron a Filipos, una ciudad de Macedonia. Dios los había dirigido hasta allí. Junto al río había un lugar donde solía hacerse oración, y allí se reunían algunas mujeres. Entre ellas estaba Lidia. Su historia, contada en pocos versículos, nos enseña lo que Dios hace con un corazón abierto: lo toca, lo guía a obedecer y lo lleva a servir. Te invito a leer Hechos 16:11-15 y 40.

1. Un corazón que busca a Dios

«13 Y un día de sábado salimos de la puerta junto al río, donde solía ser la oración; y sentándonos, hablamos á las mujeres que se habían juntado. 14 Entonces una mujer llamada Lidia, que vendía púrpura en la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, estaba oyendo; el corazón de la cual abrió el Señor para que estuviese atenta á lo que Pablo decía.» (Hechos 16:13-14)

La Biblia presenta a Lidia como una mujer que «vendía púrpura», con su propio oficio, y que era «temerosa de Dios». Y estaba donde se oraba y donde se hablaba de Dios. El corazón que busca a Dios se acerca a los lugares donde se escucha su Palabra.

2. Un corazón que Dios abre

El texto dice que fue el Señor quien abrió su corazón para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Aquí vemos las dos partes de la fe: Dios abre y nosotras escuchamos. La Palabra siempre empieza con oír:

«Luego la fe es por el oir; y el oir por la palabra de Dios.» (Romanos 10:17)

Pidámosle a Dios que abra nuestro corazón y que nos dé oídos atentos cada vez que leemos o escuchamos su Palabra. Un corazón cerrado oye sin entender; un corazón abierto recibe y responde.

3. Un corazón que obedece

«Y cuando fué bautizada, y su familia, nos rogó, diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad: y constriñónos.» (Hechos 16:15)

Lidia respondió con obediencia: fue bautizada, y con ella su familia. La fe verdadera se muestra en la obediencia. Y fíjate en que su decisión alcanzó a su casa: lo que Dios hace en una mujer puede llegar a bendecir a toda su familia.

4. Un corazón que abre su casa

Lidia no se quedó en recibir; ofreció lo que tenía: les pidió que, si la consideraban fiel al Señor, entraran en su casa y se hospedaran allí, y el relato dice que insistió hasta que aceptaron. Su casa se convirtió en un lugar de acogida, y más tarde en un punto de encuentro de los creyentes:

«Entonces salidos de la cárcel, entraron en casa de Lidia; y habiendo visto á los hermanos, los consolaron, y se salieron.» (Hechos 16:40)

La Biblia anima a todos los creyentes a vivir así:

«Comunicando á las necesidades de los santos; siguiendo la hospitalidad.» (Romanos 12:13)

La hospitalidad no depende de tener una casa grande ni una mesa perfecta. Se trata de un corazón dispuesto a recibir, a consolar y a servir con lo que Dios nos ha dado.

Conclusión

Lidia nos enseña que un corazón abierto es obra de Dios y respuesta nuestra: Dios lo abre, nosotras escuchamos, obedecemos y servimos. Pidamos al Señor que abra nuestros ojos, nuestros oídos y también nuestras puertas, para que su Palabra encuentre lugar en nosotras y en nuestras casas.

Aplicación

Preguntas para esta semana:

  1. ¿Estoy donde se escucha la Palabra de Dios o me estoy alejando de esos lugares?
  2. ¿Qué parte de mi corazón está cerrada y necesito que Dios abra?
  3. ¿Qué me está mostrando Dios que debería obedecer sin esperar más?
  4. ¿Cómo puedo abrir mi casa o mi tiempo para servir a otros?
  5. ¿Cómo puede mi decisión de seguir a Dios bendecir a mi familia?

Si quieres seguir leyendo sobre servicio y hospitalidad, mira una habitación para Dios y yo y mi casa serviremos a Jehová; y para conocer otra iglesia de Macedonia, la iglesia de Macedonia. Más prédicas para mujeres en Proyecto Líder.

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